
La mayoría de los materiales son de extracción y manufactura local para reducir la huella ecológica por la transportación.
El corazón de la placa está formado por PVC, con un porcentaje mínimo de 30% de material reciclado, que otorga amplios beneficios ecológicos a la sociedad en general.
Se ha comprobado que en los últimos 30 años, mientras que ha aumentado más de 3 veces la producción mundial de PVC, la cantidad de las dioxinas en el medio ambiente ha disminuido entre 30 y 80%.
Numerosos estudios han demostrado que la ausencia o presencia de PVC, aún en cantidades tres veces mayores a las reales, no presenta ningún efecto en la cantidad de dioxinas generadas.
Al fabricar con materiales reciclados, será posible reprocesar una gran parte de sus componentes una vez que su vida útil termine.